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domingo, 8 de junio de 2014

Un viaje de Felipe Pardo y Aliaga

UN VIAJE










OBRAS


Líricas:
*      "El carnaval de Lima" (1829)
*      "La jeta del guerrero" (1835)
*      "La nariz"
*      "Los paraísos de Sempronio"
*      "El ministro y el aspirante", poesía satírica.
*      "A mi levita", poesía satírica.
*      "Qué guapo chico", poesía satírica.
*      "Corrida de toros"
*      "La lámpara" (1844)
*      "A mi hijo en sus días" (1855)
*      "Vaya una República. Epístola satírica"
*      "El Perú" (¿1856?)
*      "Constitución Política" (1859,
       
*      Teatro:
*      - Frutos de la educación
*      - Don Leocadio y el aniversario de Ayacucho
*      - Una huérfana en Chorrillos.

*      Artículos Costumbristas
*      - Un viaje
*      - El paseo de Amancaes
FELIPE PARDO Y ALIAGA (1806 - 1868)
 Felipe Pardo y Aliaga nace en Lima, el 11 de junio de 1806. Sus padres fueron don Manuel Pardo y doña Mariana de Aliaga. Su padre pertenecía al grupo de funcionarios virreinales, contrarios a la independencia del Perú; al declararse la independencia, la familia Pardo y Aliaga se embarca rumbo a España. En 1828, terminada su educación, decide regresar al Perú; era el gobierno del mariscal Gamarra, que había derrocado a la Mar. Al llegar escribe su Oda de un peruano al regresar a su patria, poema en el que alaba la libertad. El 6 de agosto de 1829 estrena su obra Frutos de la educación, en la cual censura el baile de la zamacueca por licencioso y atenta contra la moral. Cuando Salaverry torna al poder l nombra embajador en Bolivia. Ocupa también misiones diplomáticas en España y Chile. De regreso al Perú intenta restaurar el teatro nacional y continua su fructífera labor, publicando “El Espejo de mi Tierra”, insertando allí numerosos artículos y relatos como el del Niño Goyito. Su obra se toma copiosa y variada. Al final de sus días queda ciego y paralítico, pero continúa creando, dictándole sus apuntes a su hija Paca. Fallece el 24 de diciembre de 1868.


El niño Goyito está de viaje. El niño Goyito va a cumplir cincuenta y dos años; pero cuando salió del vientre de su madre le llamaron niño Goyito; y niño Goyito le llaman hoy, y niño Goyito le llamarán treinta años más, porque hay muchas gentes que van al panteón como salieron del vientre de su madre.

Este niño Goyito, que en cualquier otra parte sería un don Gregorio de buen tamaño, ha estado recibiendo por tres años enteros cartas de Chile en que le avisan que es forzoso que se transporte a aquel país a arreglar ciertos negocios interesantísimos de familia que han quedado embrollados con la muerte súbita de un deudo. Los tres años los consumió la discreción gregoriana en considerar cómo se contestarían estas cartas y cómo se efectuaría este viaje. El buen hombre no podía decidirse ni a uno ni a otro. Pero el corresponsal menudeaba sus instancias; y ya fue preciso consultarse con el profesor, y con el médico, y con los amigos. Pues, señor, asunto concluido: el niño Goyito se va a Chile.



La noticia corrió por toda la parentela, dio conversación y quehaceres a todos los criados, afanes y devociones a todos los conventos; y convirtió la casa en una Liorna. Busca costureras por aquí, sastre por allá, fondista por allá. Un hacendado de Cañete mandó tejer en Chincha cigarreras. La Madre Transverberación del Espíritu Santo se encargó en un convento de una parte de los dulces; Sor María en Gracia, fabricó en otro su buena porción de ellos; la Madre Salomé tomó a su cargo en el suyo las pastillas; una monjita recoleta mandó de regalo un escapulario; otras, dos estampitas; el Padre Florencio de San Pedro corrió con los sorbetes, y se encargaron a distintos manufactores y comisionados sustancias de gallina, botiquín, vinagre de los cuatro ladrones para el mareo, camisas a centenares y pantalón para los días fríos, chaqueta y pantalón para los días templados, chaquetas y pantalones para los días calurosos. En suma, la expedición de Bonaparte a Egipto no tuvo más preparativos.
Seis meses se consumieron en ellos, gracias a la actividad de las niñas (hablo de las hermanitas de Gregorio, la menor de las cuales era su madrina de bautismo), quienes sin embargo del dolor de que se hallaban atravesadas con este viaje, tomaron en un santiamén todas las providencias del caso.

Vamos al buque. Y ¿Quién verá si este buque es bueno o malo? ¡Válgame Dios! ¡Qué conflicto! ¿Se le ocurrirá al inglés don Jorge, que vive en los altos? Ni pensarlo; las hermanitas dicen que es un bárbaro capaz de embarcarse en un zapato. Un catalán pulpero, que ha navegado de condestable en la Esmeralda, es, por fin, el perito. Le costean caballo, va al Callao, practica su reconocimiento y vuelve diciendo que el barco es bueno; y que don Goyito irá tan seguro como en un navío de la Real Armada. Con esta noticia calma la inquietud.
Despedidas. La calesa trajina por todo Lima ¿Con que se nos va usted? ¿Con que se decide usted a embarcarse? ... ¡Buen valorazo! Don Gregorio se ofrece a la disposición de todos: se le bañan los ojos en lágrimas a cada abrazo. Encarga que le encomienden a Dios. A él le encargan jamones, dulces, lenguas y cobranzas. Y ni a él le encomienda nadie a Dios, ni él se vuelve a acordar de los jamones, de los dulces, de las lenguas ni de las cobranzas.



Llega el día de la partida. ¡Qué bulla! ¡Qué jarana! ¡Qué Babilonia! Baúles en el patio, cajones en el dormitorio, colchones en el zaguán, diluvios de canastos por todas partes. Todo sale, por fin, y todo se embarca, aunque con bastantes trabajos. Marcha don Gregorio, acompañado de una numerosa caterva, a la que pertenecen también, con pendones y cordón de San Francisco de Paula, las amantes hermanitas, que sólo por el buen hermano pudieron hacer el horrendo sacrificio de ir por primera vez al Callao. Las infelices no se quitan el pañuelo de los ojos, y lo mismo le sucede al viajero. Se acerca la hora del embarque, y se agravan los soponcios. ¿Si nos volvemos a ver? ... Por fin, es forzoso partir; el bote aguarda. Va la comitiva al muelle: abrazos generales, sollozos, los amigos separan a los hermanos: "¡Adiós hermanitas mías!" "¡Adiós, Goyito de mi corazón! La alma de mi mamá Chombita te lleve con bien".

Este viaje ha sido un acontecimiento notable en la familia; ha fijado una época de eterna recordación; la constituido una era, con la cristiana, como la de la Hégira, como la de la fundación de Roma, como el Diluvio Universal, como la era de Nabonasar.


Se pregunta en la tertulia: - ¿Cuánto tiempo lleva Fulana de casada? - Aguarde usted. Fulana se casó estando Goyito para ir a Chile... - ¿Cuánto tiempo hace que murió el guardián de tal convento? - Yo le diré a usted; al padre guardián le estaban tocando las agonías al otro día del embarque de Goyito. Me acuerdo todavía que se las recé, estando enferma en cama de resultas del viaje al Callao... - ¿Qué edad tiene aquel jovencito? - Déjeme usted recordar. Nació en el año de ... Mire usted, este cálculo es más seguro, son habas contadas: cuando recibimos la primera carta de Goyito estaba mudando de dientes. Conque, saque usted la cuenta...

Así viajaban nuestros abuelos; así viajarían si se determinasen a viajar, muchos de la generación que acaba, y muchos de la generación actual, que conservan el tipo de los tiempos del Virrey Avilés, y ni aún así viajarían otros, por no viajar de ningún modo.
Pero las revoluciones, hacen del hombre, a fuerza de sacudirlo y pelotearlo, el mueble más liviano y portátil; y los infelices que desde la infancia las han tenido por atmósfera, han sacado de ellas, en medio de mil males, el corto beneficio siquiera de una gran facilidad locomotiva. La salud, o los negocios, o cualesquiera otras circunstancias aconsejan un viaje. A ver los periódicos. Buques para Chile. -Señor consignatario, ¿hay camarote? -Bien- ¿Es velero el bergantín? -Magnífico. -¿Pasaje? -Tanto más cuanto. -Estamos convencidos.



-Chica, acomódame una docena de camisas y un almofrez. Esta ligera apuntación al abogado, esta otra al procurador. Cuenta, no te descuides con la lavandera, porque el sábado me voy. Cuatro letras por la imprenta, diciendo adiós a los amigos. Eh: llegó el sábado. Un abrazo a la mujer, un par de besos a los chicos y agur. Dentro de un par de meses estoy de vuelta. Así me han enseñado a viajar, mal de mi grado, y así me ausento, lectores míos, dentro de muy pocos días.



Este y no otro es el motivo de daros mi segundo número antes que paguen sueldos.

No quisiera emprender este viaje; pero es forzoso. No sabéis bien cuánto me cuesta el suspender con esta ausencia mis dulces coloquios con el público. Quizá no sucederá otro tanto a la mayor parte de vosotros, que corresponderéis a mi amistosa despedida exclamando: ¡Mal rayo te parta, y nunca más vuelvas a incomodarnos la paciencia! En fin, sea lo que fuere, los enemigos y enemigas descansad de mi insoportable tarabilla; preparad vuestros viajes con toda la calma que queráis; hablad de la ópera como os acomode, idos a Amancaes como y cuando os parezca, bailad zamacueca y taco tendido, a roso y velloso, a troche y moche, a banderas desplegadas; haced cuanta tontería os venga la mente: en suma, aprovechad estos dos meses. Los amigos y amigas tened el presente artículo por visita o tarjeta de despedida, y rogad a Dios me dé viento fresco, capitán amable, buena mesa y pronto regreso.

miércoles, 21 de mayo de 2014

MARIANO MELGAR

MARIANO MELGAR
Ya llegó el dulce momento / en que es feliz Arequipa.
Ya en mi suelo se disipa  /  el despotismo feroz;
ya se puede a boca llena /  gritar: que la Patria viva,
que la libertad reciba    /   que triunfe nuestra Nación

Mariano Melgar representa en la literatura de nuestro país al precursor del Romanticismo con acento mestizo; y marca el inicio de auténtica lírica peruana. En su obra literaria podemos apreciar dos momentos; en el primero, el espíritu neoclásico motiva sus producciones; escribe elogios utilizando los tercetos endecasílabos; se aprecia en ellos la influencia de las lecturas de Virgilio y Ovidio con un dulce y poético lamento.

Cerca del ancho mar, ya mi quebranto  / en lágrimas deshizo el triste pecho;
ya pené, ya gemí, ya lloré tanto...  /    ¿Para qué, pues, por verme satisfecho
vine a hacer más agudos mis dolores.   /  y a herir de nuevo el corazón deshecho?

Luego pasará de la elegía al yaraví, será el mismo aliento romántico angustiado, envuelto dentro de las formas quechuas con el lenguaje de antiguo harawi. Utiliza versos tetrasílabos de la poesía lírica quechua, combinando tetrasílabos con pentasílabos y trisílabos, resultando a veces yaravíes octosílabos y en otros heptasílabos.

Mi gloria fue en tiempo mi firmeza,   /   y hoy su inconstancia vil me hace pensar
Amor, Amor no quiero    /    que durará  mi esmero
fuera, fuera bajeza       /   no quiero más Amor.

En otros yaravíes intercala octasílabos (cuatro más cuatro) con trisílabos que rompen el ritmo con una fuerza melódica similar al lamento quechua.

Muerto, yo tú llorarás   /   el error de haber perdido
un alma fina;     /    y aun muerto sabrá vengarse
este mísero viviente   /    que hoy tiranizas.

EL YARAVI

Proviene del harawi, poesía o cantar en quechua que expresa el amor doliente; es decir, es el canto de la nostalgia, la congoja, el lamento del amor contrariado. El yaraví melgariano recoge esta temática para expresar el amor inconstante, el dolor por la ausencia de la amada, las tribulaciones del yo poético que con acento desgarrado manifiesta su angustia por el ser querido.
Mariano Melgar recoge la emoción indígena pero la reviste de nuevas formas en razón de su formación humanística, porque él no es indio sino criollo americano; en él renueva el acento popular. Mariano Melgar es el asimilador y culminador de todo un proceso que dará forma definitiva al yaraví. Su poesía se enlaza con una tradición e inicia otra, la del yaraví mestizo, en el que confluyen formas aprendidas de la lírica popular y la lírica culta.
Aproximadamente son diez los yaravíes que se conservan de Melgar, porque la mejor parte de su obra se ha perdido, pues su hermana Josefa la quemó a indicación del confesor, que la consideraba poco edificante, por sensual y escéptica. En la tradición popular existen muchos de sus poemas y en todos los lugares se repiten algunos de sus versos, pues Melgar representa el nacionalismo en la poesía romántica, y su amor por la tierra, sus raíces populares, sus ideales de libertad hacen de él un claro representante de la lírica mestiza, fusionando el sentimiento grecolatino con el lamento quechua.

A SILVIA

Toda la poesía amorosa de Melgar se desarrolla en torno al amor de una mujer, Silvia o María Santos Corrales, aunque no se sabe si Silvia conocía de este amor; el poeta soñaba con su amada y ella constituye el foco de su poesía. A manera de anécdota se sabe que el militar que condenó a muerte a Melgar se llamaba Manuel de Amat y fue quien se casó con Silvia (María Santos Corrales), en 1819, cuatro años después de la muerte del poeta. Naturalmente, ellos ignoraban este hecho.
 
Bien puede el mundo entero conjurarse
contra mi dulce amor y mi ternura,
y el odio infame y tiranía dura
de todo su rigor contra mi amarse.

Melgar fue un auténtico romántico en su vida y en su obra, aún mucho antes de que llegara el Romanticismo a nuestra patria. José Carlos Mariátegui sostiene que Melgar es el precursor del Romanticismo. También es la voz emancipadora. ES el primer romántico indigenista de la literatura peruana de todos los tiempos. Poeta mártir o poeta de un solo tema, Melgar quebró su vida en aras de la patria. Tejió una leyenda amorosa, vital y desencadenante, enlazada por el desafecto de Silvia, su musa atormentada, quien, acaso, lo volvió un poeta malquerido. La obra poética de Melgar se puede clasificar en poesía filosófica, cívica, laudatoria (que reúne ondas, elegías, sonetos, octavas, rimas, décimas glosas), fábulas, epigramas y traducciones.

OBRAS

Elegías   :                 Cinco dedicadas a su amor por Silvia.
Odas      :                 Al Conde de Vista Florida (composición a Baquíjano y Carrillo), Oda a la libertad, Oda a la soledad, Oda al dios del mar, Oda al sueño.
Sonetos  :                 A Silvia, La mujer.
Fábulas  : El cantero y el asno, Las abejas, Las cotorras y el zorro, Las aves domésticas. El asno cornudo.
Yaravíes                   :            Diez dedicados a Silvia
               Traducciones          :   Fragmentos de Las Geórgicas de Virgilio y, especialmente, Remedios de amor de Ovidio, que en la versión de Melgar se titula El arte de olvidar, impresa en Arequipa en 1833 y considerado hasta ahora como la mejor traducción del texto de Ovidio, quién también es autor de El arte de amar.

YARAVÍ
                  Vuelve que ya no puedo
Vivir sin tus cariños.
Vuelve mi palomita.
Vuelve a tu dulce nido.

Mira que hay cazadores
Que con afán maligno
Te pondrán en sus redes
Mortales atractivos;
Y cuando te hayan presa
Te darán cruel martirio:
No sea que te cacen,
Huye de tanto peligro.
Vuelve mi palomita,
Vuelve a tu dulce nido
Ninguno ha de quererte
Como yo te he querido,
Te engañas si pretendes
Hallar amor más fino.
Habrá otros nidos de oro.
Pero no como el mío:
Por ti vertió mi pecho
Sus primeros gemidos,
Vuelve mi palomita
Vuelve a tu dulce nido.
Bien sabes que yo siempre
En tu amor embebido,
Jamás toqué tus plumas,
Ni ajé tu albor divino;
Si otro puede tocarlas
Y disipar su brillo,
Salva tu mejor prenda,
Ven al seguro asilo.
Vuelve, mi palomita,
Vuelve a tu dulce nido.
¿Por qué, dime, te alejas?
¿Por qué con odio impío
Dejas un dueño amante
Por buscar precipicios?
¿Así abandonar quieres
Tu asiento tan antiguo?
¿Con que así ha de quererte
El corazón herido?
Vuelve, mi palomita,
Vuelve a tu dulce nido.
No pienses que haya entrado
Aquí otro pajarillo:
No, palomita mía,
Nadie toca este sitio.
Tuyo es mi pecho entero
Tuyo es este albedrío;
Y por ti sola clamo
Con amantes suspiros.
Vuelve, mi palomita
Vuelve a tu dulce nido.


YARAVÍ
Todo mi afecto puse en una ingrata;
Y ella inconstante me llegó a olvidar.
Si así, si así se trata
Un afecto sincero,
Amor, amor, no quiero,
No quiero más amar.

Juramos ser yo suyo y ella mía:
Yo cumplí, y ella no se acordó mas.
Mayor, mayor falsía
Jamás hallar espero,
Amor, amor no quiero
No quiero más amar.

Mi gloria fue en un tiempo su firmeza;
Y hoy su inconstancia vil me hace penar.
Fuera, fuera bajeza
Que durara mi esmero,
Amor, amor no quiero,
No quiero más amar.


YARAVÍ
Yo procuraré olvidarte,
Y moriré bajo el peso
De mis desdichas;
Pero no pienses que el cielo
Deje de hacerte sentir
Sus justas iras

Muerto yo, tu llorarás
El error de haber perdido
Un alma fina;
Y aún muerto sabrá vengarse
Este mísero viviente
Que hoy tiranizas.

A todas horas mi sombra
Llenará de mil horrores
Tu fantasía;
Y acabará con tus gustos
El melancólico espectro
De mis cenizas.

LA MUJER

No nació la mujer para querida,
Por esquiva, por falsa y por mudable;
Y porqué es bella, débil, miserable,
No nació para ser aborrecida.

No nació para verse sometida,
Porque tiene carácter indomable;
Y pues prudencia en ella nunca es dable,
No nació para ser obedecida.

Porque es flaca no puede ser soltera,
Porque es infiel no puede ser casada,
Por mudable no es fácil que bien quiera.

Si no es, pues, para amar o ser amada,
Sola o casada, súbdita o primera,
La mujer no ha nacido para nada.